Lo que sé es que me tocó la mejor parte de entre mis hermanos en la relación contigo. Yo me acuerdo de tus besos, tus consejos y tu humor absurdo, tanto como recuerdo tu ausencia y tu mezquindad relativa para con los tuyos.
Pero prefiero quedarme con lo bueno. Prefiero que sigamos siendo amigos porque la paternidad se nos pasó de largo. Prefiero nuestros vinos, nuestras copas y las reflexiones y los debates y la historia y el verbo y la vida y los sueños y los enigmas y todas esas sobremesas, esas tertulias dominicales hasta las doce en tu cama conversando y regaloneando con tu hija chica.
Mi padre es también regalitos hechos de papel, olor a humo en los huesos y una figurita de madera que hace acrobacias entre dos palitos que aprieto y que él me enseñó a apretar.
La palabra padre es una animal místico perdido en su mundo. Amigo pero padre ausente. Viejo y loco, egoísta, vendedor charlatán, filósofo de la vista cegada (física y emocionalmente).
Si me acordé de ti…..







visitanos