Si no fuera porque me efervece la mollera de vez en cuando; juraría que estoy en la sala de espera.
Una vida entera en la antesala mientras san Pedro anda de break y el diablo con licencia.
En esos momentos pienso que de verdad estoy aquí y que hay al menos una posibilidad del 0,01% de que yo sea la nueva mecías de la época, porque no es mi culpa de que en este mundo sea todo relativo. Así (de este mismo modo) me quedo esperando a veces el 0,01% de posibilidades que me caiga un billete de lotería premiado en las manos.
Y mientras espero y me aburro, trabajo y canto y colecciono en mi mente las caras de la gente de la micro, y juego a ponerle la boca del caballero gordo en la cara de la niña de colegio, y se ve más divertido si le sumo el pelo del joven de aquí al lado y el bigote de este caballero que quiere que le ceda el asiento.
Esto me pasa por no haber sacado número de espera cuando salí al mundo. Buenas noches... Relativamente.






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