La música era festiva y el público escaso. Cuando crucé esa zona que está entre la gente y la banda; se me apretó el pecho (quizás la garganta). Pisé una muralla invisible entre los músicos y la gente que me pareció intrusa, que quería mirar pero no oían, se hablaban entre ellos, el público estaba ahí más por no dejar solos a los músicos, algunos con cara de culpables, quizás por el mismo motivo que tiene la gente para decirle ‘cieguito’ a un ciego. Pero la música era tan alegre y las cabezas de los músicos tan blancas y la situación tan sencillamente humana (o mundana?) que no pude más que sentirme viva… Y me dolió. Entonces solo me paré con la gente y disfruté el acto.







Actos asi nso hacen sentir q vivimos y no sobrevivimso dia a dia!----------------
Loiis!!