Ayer estaba haciendo el aseo, y como siempre pongo un disco a todo chancho. Buscando a Soda Stereo encontré a Silvio, y me escuché casi todas sus canciones mientras las canturreaba a todo pulmón con mi moño de chimoltrufia y la escoba con el trapero. Cuando ya estaba en la fase de lustramuebles se me acabó Silvio, y encontré unos temas de Ricardo Arjona a quien recuerdo que odio desde hace harto tiempo, y me acordé que sí me gusta una canción de él, pero solo por alimentar mi ego vulnerable, ya que me la dedicó alguien hace años (‘Lo poco que queda de mi’) y me llegó un poco el viejazo, los recuerdos de cuando era niña y sí me gustaba Arjona, con una sensación casi pecaminosa escuché varios temas y me di cuenta que, además, me los sabía y los estaba cantando. Para no desperfilar mi tiempo escandalosamente romántico, hoy descomprimí la banda sonora de Sucupira, quería volver a escuchar cosas que borré de mi mente y sé que están, y me di cuenta que conozco a Sergio Dalma (what?), y hasta se me de memoria su canción ‘mirada azul’, quizás la más mamona, y con mi memoria auditiva vinieron olores, lugares, y sensaciones adolescentes que no recordaba. Si, canté ‘soy tuyo’ de Montaner y ‘Eternal Flame’ de Bangles (mi primer lento bailado). 
Me estoy acordando de mi (niña), y sé que los lentos son solo el comienzo, mi universo era gigantesco... Me acordé de cuanto amé papelucho, de las clases de historia, de cuando pensaba que el sexo oral era sexo telefónico; de mi árbol del colegio, que era el único con el que me juntaba!; Recordé a mi perro Quijote, que me iba a buscar al colegio y no dejaba que nadie se me acercara, las calles de tierra de Viña, los cerros de Copiapó, La Prisci y sus penas, la Vale y sus orgullos, caldera, y es tanta la información que no hayo donde ponerla... Me eché de menos, me dieron ganas de llamarme, de explicarme cosas que iban a pasar! De pensar menos y equivocarme más.